Según las creencias wiccanas y neopaganas estamos ante un momento mágico y poderoso, es el fin del un ciclo y comienzo de otro, un momento mágico en el que los mundos se tocan. Representa el ritual de la última cosecha e inicio de una etapa de celebración interna, junto al fuego, junto a los nuestros. 

Para nosotras, personas de “otra época” se nos abre la posibilidad de crear en estas fechas un tiempo de amor nutricio. Las fechas son propicias, los astros nos favorecen para ello y en el inconsciente colectivo transgeneracional esa información ya está por lo que sólo tenemos que conectar con ella para ponerla a nuestra disposición. 

Estas fechas cercanas a la fiesta de todos Los Santos en el calendario gregoriano, son de un nivel de intensidad emocional elevado, hay muchos detonantes internos y externos que activan nuestras emociones. Aunque también hay muchos elementos que nos distraen de este movimiento profundo, por lo que este momento también es una llamada a la atención, a no despistarnos con los impulsos externos para estar presentes con el movimiento que se nos ofrece realizar en esta época de año, en este final e inicio de la Rueda del Año. Cuantas veces al día me olvido de mí misma? Me desconecto de mis necesidades, deseos? Paremos a respirar y volvamos a habitar el cuerpo que somos, volvamos a casa para estar siempre en el lugar que nos pertenece, abiertas al amor, a llenarnos de nosotras mismas. Estemos atentas.

Este es un momento propicio para renovar nuestra energía, además está apoyado por la Luna Nueva en Escorpio del pasado 26 de octubre, una luna regenadora, transformadora y sanadora, esta luna es la del descanso de todas las personas que trabajan al servicio del cuidado del alma para servir con integridad pues quien no se cuida a sí misma es muy difícil que pueda cuidar con salud. 

Por lo que todo está dispuesto a nuestro servicio para entrar en el tiempo de amor nutricio. La vida como siempre es generosa en sus actos y expresiones. Ahora nos toca a nosotras poner voluntad de entrar en la frecuencia del reposo, de la honra…se nos ofrece la posibilidad de entrar a recorrer un camino mítico, arquetípico que a su vez es un camino interno pues es el momento de llamar a la puerta del portal de los ancestros. 

Este momento mágico es cuando dicen los mitos que un velo se rasga y el mundo visible y el invisible se encuentran, recibimos la visita de nuestros ancestros, es momento de recordar su canción en nuestro cuerpo, rendir tributo a los que ya no están, calentar el altar, buscar fotos, ofrendar comida y bebida…abrirnos al universo de lo mágico, de la mística, pidiendo a nuestro lado racional que nos dé el permiso de adentrarnos en los códigos del inconsciente, de lo ancestral. 

Este camino ceremonial de recordar la voz de los ancestros es íntimo y personal aunque también es colectivo y lo realizamos en sintonía con los elementos, ellos están ahí acompañando, sosteniendo. 

Entrar en conexión con el linaje es una oportunidad para honrar y valorar nuestra vida, pues gracias a todas las personas que antes que yo fueron ahora yo soy y estoy aquí, y también una oportunidad para cerrar voluntariamente ciclos de nuestra existencia que no favorecen a nuestra realización personal, felicidad, plenitud…es el momento de asumir nuestra responsabilidad personal, tomar las riendas con la claridad de cómo queremos que sea nuestro nuevo ciclo.  El final y el principio son uno en la rueda del año, por lo que la invitación es a soltar, duelar y decir adiós con gratitud tanto a nuestros seres queridos como a relaciones, trabajos, proyectos…

Estas fechas nos dan la oportunidad de encender el fuego, poner velas, crear ofrendas, dar la bienvenida al cambio, a la transformación, transmutar el dolor en energía vital y creativa a nuestro servicio.

Demos la bienvenida a la Abundancia y celebremos con gratitud que en nosotras está la inquietud por ser nuestra mejor versión.